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Preservar y transmitir un patrimonio arquitectónico excepcional

Las fortalezas reales del Languedoc forman un bien en serie compuesto por ocho monumentos. La conservación de estos edificios, su preservación y la transmisión de este patrimonio a las generaciones futuras constituyen el principal desafío de su inscripción en el Patrimonio Mundial de la UNESCO →

Edificadas o remodeladas en el siglo XIII y poco modificadas desde entonces, las fortalezas están expuestas a los avatares del tiempo, a los riesgos climáticos y a la afluencia turística; se erosionan inexorablemente. Por ello, se están llevando a cabo vastos programas de mantenimiento y conservación en los castillos y sus alrededores para preservarlos, asegurarlos y realzarlos. Arquitectos del patrimonio y paisajistas diseñadores intervienen de forma conjunta para proponer programas de trabajo por fases —a veces extendidos durante décadas— que combinan la cristalización de las elevaciones, la puesta en valor paisajística y la accesibilidad de los sitios.

Los numerosos desafíos que plantean estos trabajos requieren la movilización de diferentes gremios; bomberos, arquitectos, arqueólogos, paisajistas, naturalistas, técnicos forestales… todo ello bajo la supervisión de los profesionales del Estado.

Fortaleza en obras

Intervenir respetando el VALOR UNIVERSAL EXCEPCIONAL, la integridad y la autenticidad del bien

Foto general de los actores de la Asociación Misión Patrimonio Mundial

Todas las fortalezas fueron edificadas al mismo tiempo y según un modelo de arquitectura militar muy emblemático —casi estandarizado—. Esta particularidad confiere a esta serie de ocho monumentos una gran homogeneidad.

Las intervenciones contemporáneas programadas en los monumentos tienen como objetivos —no solo la preservación de los edificios— sino también revelar sus especificidades arquitectónicas, organizativas, funcionales y paisajísticas. La puesta en valor de los diferentes períodos de edificación, y su tratamiento particular mediante diversas técnicas de rejuntado, por ejemplo, permite revelar mejor las especificidades de la construcción real. Una gestión inteligente de la vegetación puede contribuir a una mejor legibilidad del edificio, de la topografía del lugar, y favorecer el descubrimiento del monumento.

El carácter homogéneo y en serie de esta red de monumentos obliga a considerar este «bien en serie» como un todo. Por ello, las intervenciones se realizan siguiendo una misma lógica y una filosofía común, al servicio del respeto del Valor Universal Excepcional de este conjunto.

Movilizar las tecnologías digitales para una mejor gestión de los sitios

La programación de las intervenciones y la definición de las acciones de gestión requieren un conocimiento previo detallado de los edificios y su entorno. En el marco de los trabajos de conservación de los monumentos, la sistematización de los levantamientos arquitectónicos y fotogramétricos permite identificar de manera extremadamente precisa los deterioros observados en las elevaciones y jerarquizar los trabajos.

El recurso a la arqueología de la construcción revela los períodos de edificación y pone de manifiesto las técnicas auténticas y los materiales empleados. El uso de la tecnología LIDAR® aporta información valiosa sobre la topografía de las fortalezas, el posicionamiento de vestigios anteriores o de caminos históricos, e incluso la evolución de la cubierta vegetal.

Los datos así recopilados y analizados constituyen una base sólida sobre la que pueden apoyarse todos los profesionales que intervienen en los sitios. También abren perspectivas innovadoras en términos de dispositivos de mediación de este patrimonio.

Plano digital de las obras de Puilaurens

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