recorrido de aproximación
El conjunto de las fortalezas reales del Languedoc se sitúa en un entorno natural de gran calidad, de carácter casi salvaje. Paisajes vivos y evolutivos, participan plenamente del valor del bien y merecen, por ello, ser preservados.
Promover un descubrimiento sensible y ampliado de las fortalezas
La visita de los castillos es una experiencia en sí misma. Esta comienza mucho más allá del monumento. Empieza allí donde se despeja la vista sobre las murallas, en el lugar donde el visitante pone el primer pie en el suelo, a menudo en el corazón del pueblo situado al pie de la fortaleza; y se prolonga durante el ascenso por los senderos escarpados que permiten alcanzar la cima…
Por consiguiente, la puesta en valor y la cualificación de los recorridos de aproximación hacia la fortaleza son objeto de una atención muy especial. Seleccionar los itinerarios, proponer lugares de descanso, de contemplación o de interpretación, reflexionar sobre las comodidades, fomentar las movilidades sostenibles, favorecer la economía local y el confort de los habitantes son algunos de los temas que abarca este compromiso.
Cualificar y poner en valor los itinerarios entre las fortalezas
Quien desee visitar las ocho fortalezas reales del Languedoc en su totalidad deberá armarse de paciencia y prever recorrer algunos cientos de kilómetros en pocos días.
Conviene prever una estancia de al menos cuatro días para disfrutarlas plenamente. Como recompensa, es la promesa de recorrer sin duda los más bellos itinerarios por carretera del sur de Francia: un auténtico desfile de puertos de montaña que se abren a notables panoramas, una inmersión en las profundas gargantas de las Corbières bañadas por aguas turquesas, una travesía por pueblos auténticos…
Reconocer la calidad paisajística de estos itinerarios y preservarlos de eventuales acondicionamientos impactantes en los márgenes de las carreteras constituye un desafío en sí mismo de la inscripción en el patrimonio mundial.
Quien desee visitar las ocho fortalezas reales del Languedoc en su totalidad deberá armarse de paciencia y prever recorrer algunos cientos de kilómetros en pocos días.
Conviene prever una estancia de al menos cuatro días para disfrutarlas plenamente. Como recompensa, es la promesa de recorrer sin duda los más bellos itinerarios por carretera del sur de Francia: un auténtico desfile de puertos de montaña que se abren a notables panoramas, una inmersión en las profundas gargantas de las Corbières bañadas por aguas turquesas, una travesía por pueblos auténticos…
Reconocer la calidad paisajística de estos itinerarios y preservarlos de eventuales acondicionamientos impactantes en los márgenes de las carreteras constituye un desafío en sí mismo de la inscripción en el patrimonio mundial.
Fomentar el mantenimiento y la diversidad de la actividad agrícola
Fomentar el mantenimiento de la actividad agrícola es también un excelente medio de garantizar la preservación de los entornos naturales alrededor de las fortalezas. Los paisajes agrícolas, y muy especialmente los vitícolas, son un marcador fuerte del territorio, que participan del carácter auténtico de los paisajes del bien.
Favorecer el mantenimiento de la agricultura y fomentar su diversidad concentran varias virtudes. El pastoreo, los cultivos arborícolas frutales o vitícolas ofrecen espacios abiertos particularmente propicios para el desarrollo de una biodiversidad específica. Es también un muy buen medio de lucha contra el riesgo de incendio, exacerbado con los efectos del cambio climático.
Anticipar las consecuencias del cambio climático
La gestión de un bien patrimonio mundial requiere más que nunca una consideración total de los efectos del cambio climático. En el caso de las fortalezas reales del Languedoc, estas consecuencias se traducen en varios fenómenos concretos que conviene anticipar de manera coordinada y colectiva.
La modificación del régimen de precipitaciones genera sequías y períodos caniculares largos e intensos que modifican profundamente los paisajes, los tipos de cultivos, que impactan la biodiversidad y generan una acentuación de los fenómenos meteorológicos extremos tales como las tormentas o los incendios forestales.
Las medidas de respuesta consisten especialmente en dotar a los gestores de dispositivos comunes de vigilancia respecto a los fenómenos meteorológicos extremos, en analizar de manera prospectiva la evolución de los medios y de los hábitats, y en implementar herramientas y métodos compartidos de gestión de riesgos.
La gestión de un bien patrimonio mundial requiere más que nunca una consideración total de los efectos del cambio climático. En el caso de las fortalezas reales del Languedoc, estas consecuencias se traducen en varios fenómenos concretos que conviene anticipar de manera coordinada y colectiva.
La modificación del régimen de precipitaciones genera sequías y períodos caniculares largos e intensos que modifican profundamente los paisajes, los tipos de cultivos, que impactan la biodiversidad y generan una acentuación de los fenómenos meteorológicos extremos tales como las tormentas o los incendios forestales.
Las medidas de respuesta consisten especialmente en dotar a los gestores de dispositivos comunes de vigilancia respecto a los fenómenos meteorológicos extremos, en analizar de manera prospectiva la evolución de los medios y de los hábitats, y en implementar herramientas y métodos compartidos de gestión de riesgos.